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Nuestra gente

Nuestra memoria

Imagen en blanco y negro de una instalación de Repsol

Nuestra memoria

A través de la mirada de nuestros antiguos compañeros nos acercamos a pequeños y grandes momentos de la historia de nuestro Complejo Industrial.

En primera persona: Manuel Padilla

Durante varios años Manuel Padilla ha sido delegado de prevención y salud laboral en la refinería de Puertollano, representando al sindicato FIA-UGT, siendo secretario del Comité de Empresa y posteriormente presidente. Padilla afirma que la seguridad en Repsol se lleva a rajatabla y se ha invertido mucho en prevención, sobre todo en las paradas. Padilla, que comenzó su carrera profesional en Repsol en 1968, asegura “sentirse orgulloso de haber pertenecido a Repsol porque es una empresa seria” y “se preocupa del medio ambiente y de las condiciones laborales de los trabajadores”.

Manuel Padilla comenzó su andadura profesional en el Complejo Industrial de Puertollano en el año 1968 en los servicios de Mezcla y Envasado; en Distribución de Agua y Vapor, y en la entonces nueva unidad de Alquilación. Para aprender el funcionamiento de dicha planta, “que cuenta con muchas medidas de seguridad y prevención”, tuvo que viajar a Inglaterra.

Fue presidente y secretario del Comité de Empresa durante su última etapa laboral en la refinería de Puertollano. Como delegado de prevención su labor era dedicarse a la prevención y salud en seguridad, observando en las distintas plantas del Complejo las posibles situaciones de riesgos, para posteriormente exponerlas en el Comité de Seguridad Laboral y encontrar soluciones.

En primera persona: José Miguel Gil

Formado en la primera promoción de formación profesional del colegio Salesianos de Puertollano José Miguel Gil comenzó a trabajar en Repsol en la década de los 70 en la planta de Olefinas, donde fue responsable de Instrumentación. Recuerda la calidad de la educación que recibió en lo que fueron los inicios de la enseñanza de formación profesional de Salesianos, y destaca la gran evolución en seguridad de las actuales instalaciones del Complejo Industrial.

José Miguel Gil comenzó a trabajar como aprendiz en la entonces Empresa Nacional Calvo Sotelo en el año 1961. Emprendió sus estudios en el ciclo de formación profesional en la especialidad de Electricidad y Mecánica, durante tres años en el Colegio Salesianos de Puertollano, formando parte de la primera promoción de este ciclo (1961-1964).

Estudiaba y trabajaba. La posibilidad de poder trabajar al mismo tiempo que estudiar y obtener una “formación perfecta y muy cualificada, en aquella época en que las familias estaban un poquito escasa, venía muy bien”, recuerda Gil.

En 1973 comenzó a trabajar como ayudante de Ingeniero en Olefinas donde después sería responsable de Instrumentación, “unos de los corazones de la planta”, donde ha habido una gran evolución respecto a la seguridad y al control.

En primera persona: Rufino Molina

Rufino Molina ha desarrollado su vida laboral durante 50 años en Repsol en el Departamento de Inspección de Materiales. Una de sus grandes pasiones ha sido la fotografía, donde la ha llevado a cabo también en el Complejo Industrial de Puertollano.

Rufino Molina ha pasado la mayor parte de su vida en el Complejo Industrial de Puertollano. Comenzó en la Escuela de Aprendices de por aquel entonces la Empresa Nacional Calvo Sotelo, donde inició su trayectoria profesional en el departamento de Inspección de materiales, departamento “muy importante dentro de una Refinería”.

Rufino Molina desarrolló en el Complejo de Puertollano una de sus grandes pasiones: la fotografía. “Donde yo iba, iba mi máquina”, recuerda Rufino, que realizó multitud de fotografías en las paradas, intervenciones y trabajos de inspección que se desarrollaban en la Refinería. “La fotografía era una clave muy importante”.

En primera persona: Pedro Alcázar

Pedro Alcázar comenzó a estudiar en el colegio Salesianos en 1961, para más tarde convertirse en ingeniero técnico de minas. Ha trabajado en diferentes departamentos del Complejo Industrial de Puertollano: Instrumentación, departamento de Equipos Mecánicos, Asistencia Técnica, y finalmente desarrolló su labor profesional como Jefe de Verificación Mecánica.

Pedro Alcázar inició sus estudios de Formación Profesional en el colegio Salesianos en el año 1961. Su vida laboral la inició en el departamento de Instrumentación y más tarde se convirtió en ingeniero técnico de minas. De Instrumentación pasó al departamento de Equipos Mecánicos, concretamente en Asistencia Técnica. En los últimos diez años de su trayectoria laboral su labor de desarrolló como jefe de Verificación Mecánica.

Pedro Alcázar explica que uno de los “retos” más importantes a los que se tuvo que enfrentar trabajando en el Complejo Industrial de Puertollano, fue en el año 92, cuando participó en la adquisición y mantenimiento de la “máquina estrella” de Repsol por aquel entonces, cuando se adquirió una turbina de gas (similar al reactor de un avión). Alcázar estuvo en la empresa Astom un mes y medio participando en cursos y pruebas, lo que le hizo adquirir los conocimientos adecuados y experiencia para poder evaluar el mantenimiento de los distintos tipos de equipos de la Refinería de Puertollano.

En primera persona: Miguel González

Miguel González comenzó a trabajar en 1965, en lo que por aquel entonces era la Empresa Nacional Calvo Sotelo, en el Servicio de Megafonía y Telefonía, donde su trabajo consistía en arreglar teléfonos, reparar altavoces y ficheros. Posteriormente, continuó su trayectoria profesional en el cine de El Poblado y después trabajó en Mezclas, Alquilación y Cargas durante 12 años, para finalmente concluir su vida laboral en la Sala de Aguas. 

González recuerda los años en los que estuvo destinado en el cine de la empresa con añoranza, donde colgaba los carteles durante los fines de semana, que eran los días en los que se proyectaban las películas, siempre con el aforo completo. También recuerda que en el mismo cine de la empresa, se realizaban fiestas de navidad, donde había regalos para todos. 

Miguel González explica que las casas de El Poblado donde residían los trabajadores de la Empresa Nacional Calvo Sotelo, eran casas “de la empresa donde los obreros pagábamos cien pesetas, agua, luz y alquiler de vivienda”.

En primera persona: José Gallego

José Gallego comenzó a trabajar en Repsol Química con 25 años hasta la edad de su jubilación. Inició su formación en el colegio Salesianos en los años 50 en las clases y talleres que por aquel entonces impartía el centro educativo.

Emprendió su carrera profesional realizando prácticas en Repsol Petróleo y posteriormente desarrolló su trabajo en varias plantas del área Química.

Finalmente se incorporó a trabajar en el oleoducto Málaga-Puertollano en Lucena (Córdoba), donde se jubiló. José Gallego recuerda con nostalgia su estancia en esta localidad, donde asegura “tener buenos compañeros y un buen jefe”.

En primera persona: Isidro González

Isidro González empezó a trabajar en el Complejo Industrial de Puertollano en 1958. Desde el año 1966 hasta 1969 desarrolló su labor profesional en la Planta de Olefinas I, en Mantenimiento. Posteriormente, comenzó a trabajar en Supervisión en la Planta de Etileno II, para trasladarse a un nuevo servicio, por aquel entonces denominado Normalización y Métodos, que se dedicaba a paradas y grandes trabajos. Finalmente, finalizó su carrera profesional en Ingeniería, donde se jubiló.

El trabajo de Isidro González, consistía mayormente, en la supervisión, seguimiento de los trabajos, preparación y especificación de materiales.

Recuerda que cuando inició su andadura profesional en las minas “el trabajo era muy duro”. En cambio cuando llegó a fábrica la labor era completamente distinta. Aunque reconoce que el trabajo en fábrica en aquellos años también fue difícil porque “no había tanta maquinaria ni tecnología, ya que los trabajos eran manuales”.

Isidro González confiesa “sentirse contento” por el buen trato recibido tanto por parte de los compañeros, como por sus superiores. Y presume por seguir manteniendo la relación con muchos de los trabajadores que con él compartieron años de experiencia laboral, tanto de la fábrica como de las empresas contratistas.

En primera persona: Martín Díaz

Martín Díaz ha desarrollado su trabajo durante 44 años en el Complejo Industrial de Puertollano en el área de Mantenimiento. También llevó a cabo su labor profesional en Talleres Generales y en Programación en Distritos, siendo supervisor de este área.

Díaz estuvo al mando de los supervisores de Repsol y del personal contratado por parte de la empresa, revisando el trabajo de más de cincuenta trabajadores de empresas auxiliares, a los que define “como otros compañeros más”. Añade que el trabajo que realizó en Talleres Generales en 1964, cuando él llegó a la empresa, “era muy diferente al trabajo de hoy”.

Destaca la evolución “abismal”, que ha experimentado el trabajo en el complejo “Las herramientas, por aquel entonces, eran manuales, y en la actualidad, son mecánicas y eléctricas”.

Su abuelo y su padre trabajaron en la refinería, después él y ahora su hijo: cuatro generaciones que se han ganado la vida en el complejo industrial manchego. Con la vista puesta en su larga trayectoria laboral Martín Díaz se siente orgulloso de su trabajo y considera que cumplió siempre con su obligación.

En primera persona: Antonio Aguilera

Antonio Aguilera ingresó en la entonces Empresa Nacional Calvo Sotelo en el año 1956. Su trayectoria laboral comenzó en Minas y Obras pero, asegura “duró muy poco tiempo”. Durante casi 40 años ha estado vinculado al área de Administración y Contabilidad. De aquella época recuerda muchas anécdotas, “cuando hacíamos las nóminas – apunta – usábamos unas máquinas especiales, muy sui géneris, lo que es un anteproyecto de ordenador”.

La mayor parte de los años que estuvo trabajando en el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano, fue como responsable de equipos de proveedores. Su cometido era supervisar la recepción, el control, el registro, la conformidad y el pago de facturas. En esos años, el Complejo Industrial contaba con más de 600 proveedores y contratista, “cada uno – asegura Aguilera – tenía su cuenta, su control, sus detalles”.

Para él lo más importante de su trabajo era el trato humano, “era un puesto que me gustaba, tenías que atender a la gente en el exterior”. Para los proveedores Aguilera era el referente, “había que estar pendiente de sus facturas, oiga mire a ver esta semana cuánto nos van a abonar. Oiga cómo va mi factura”, explica.

El tenis y los versos Antonio

Aguilera fue además miembro de la primera Junta Directiva del Tenis Club Recreativo Repsol Petróleo de Puertollano y ha estado vinculado directamente a él durante más de 30 años. También era aficionado a los versos. “Un día se me ocurrió hacer un verso en relación con el evento que celebrábamos, no me acuerdo cuál en concreto, y surgió el verso siempre en plan cachondeo, la gente se reía”

A partir de ahí, cada vez que un compañero se jubilaba o cambiaba de puesto, Antonio tenía un verso preparado para él. “Si yo me acordara de todos los versos que he compuesto”, subraya con una sonrisa.

En primera persona: Isi Mozos

Isi Mozos entró a trabajar a Repsol en agosto de 1967 como auxiliar administrativo. Su trayectoria profesional estuvo vinculada al área de Recursos Humanos ocupando posteriormente el puesto de secretaria de Dirección. Durante cerca de 40 años trabajó con nueve directores distintos y su labor consistía, entre otras cosas, en organizar las agendas, los viajes y atender a las visitas y a “nuestros trabajadores”.

Según Isi Mozos, la plantilla de Repsol, que llegaba a los más de 4.5000 empleados, “era una gran familia, nos conocíamos todos” y recuerda con cariño a muchas de las personas con las que trabajó y convivió.

Isi recuerda cómo en la década de los 60 sólo 10 mujeres trabajaban en la refinería, “ninguna trabajaba en planta”, apunta. Hoy son más de 200 las que trabajan en el Complejo Industrial en todas las áreas.

Después de una década jubilada afirma que se siente orgullosa “de haber contribuido a que Puertollano tenga la refinería que tiene y de haber pertenecido a la plantilla de Repsol”.

En primera persona: Esteban Fernández

Esteban Fernández comenzó a trabajar en el año 1966 en lo que entonces era Alcudia. Conoció muy bien los inicios de la Química en Puertollano y participó en la construcción de la primera planta de poliuretano de España, aquí en el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano. Estuvo un tiempo en Rotterdam, donde junto a varios compañeros, recibió un curso de formación para poder trabajar en la nueva planta.

En la ciudad holandesa aprendió el funcionamiento del proceso productivo de esa planta. “Lógicamente – asegura - eso es beneficioso para la empresa pero también para nosotros”. Cuenta que, ya entonces, la Seguridad era un aspecto primordial en la formación. Para él la construcción de una refinería en Puertollano y su ampliación con el negocio de la Química, supuso sin duda un revulsivo para la economía de la ciudad sobre todo a la hora de reubicar y recolocar a trabajadores de la industria minera, por aquel entonces en pleno declive.

Además, como delegado sindical durante años, comenta lo que él denomina, “nuevas relaciones laborales”. “Las personas que empiezan a trabajar en Alcudia, allá en los años 67 o 68 – puntualiza - cuando ya la empresa Repsol-Química, empieza a funcionar bien, empiezan a venir universitarios a trabajar, químicos, mecánicos, para dirigir la empresa, donde ya tienen una manera de entender lo que era el proceso productivo y lo que eran las relaciones laborales digamos, de mandos a trabajadores de una manera mucho más cordial, más amena y más abierta”.

En primera persona: Juan Chicharro

Juan Chicharro era electricista y comenzó a trabajar en el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano en el año 1958 y se jubiló en 1999. Comenzó su trayectoria profesional como “pinche, para hacer recados” y fue testigo de la construcción de la planta de ácido nítrico y sin saberlo, de un hecho histórico y trascendental en la historia del sindicalismo en España: las huelgas mineras del año 62. “Nos tiramos una semana – cuenta – sin salir de la Central, allí dormíamos y nos turnábamos y unos y otros avisaban a nuestras familias porque entonces no había teléfonos en todas las casas”. 

Chicharro cuenta cómo, ya siendo trabajador de la empresa, accedió a los estudios de Formación Profesional, “el curso lo hacíamos dentro del Complejo y luego hacíamos el examen en la Escuela de Maestría que era quien nos daba el título”.

Pero también había tiempo para el ocio. “Como pertenecías al Club Recreativo ibas a las excursiones, coincidías con los compañeros, luego en el verano coincidías en los apartamentos, en la playa, convivías, los críos se juntaban”. 

En primera persona: Pilar Sierra

Pilar Sierra era mecánico en el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano. Entró a formar parte de la plantilla en el año 1957 y concluyó su vida laboral en el año 1983. El balance que hace de su experiencia es muy positiva: “mi experiencia en la vida me ha dado mucho más, he avanzado mucho más, conocer a gente, gente más inteligente, oficios muy buenos”.  Lo que más agradece: la formación que le ofreció la empresa. “Nos dieron un curso de soldadura y calderería, en un año no hacíamos más que eso”, subraya.

Él trabajaba en el campo, en Alcolea de Calatrava, localidad donde nació. “Uno de mi pueblo – dice – estaba casado con la hija de un capitán de la casa de reclutas de Ciudad Real y me dijo que me  iba a recomendar porque había estudiado con el director, con Don Camilo”. Recuerda cómo el director le ofreció la posibilidad de ser electricista, “y le dije si no se poner un enchufe y entonces, pasé de mecánico”, apostilla.

Empezó en Destilación, pasó a Sulfúrico, Benceno, Olefinas II y finalmente se jubiló en FCC. Formó parte de los Comités de Empresa, “yo llevaba los servicios más periféricos, dónde se lavaban los trabajadores, que estuviera en condiciones…”,  cuenta. Por ejemplo, “conseguimos que nos pusieran autobuses para todos los trabajadores”, asegura. 

En primera persona: Gerónimo López

Gerónimo López comenzó a trabajar en el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano en el año 1954 y durante más de 40 años ha sido uno de sus profesionales. Inició su trayectoria profesional como mecánico y acabó como jefe de talleres. “Entré en la central térmica – explica – y luego ya  me fui a Refinería”. Su recorrido pasa por la Unidad 300, por el FCC y “acabé mi carrera profesional en Olefinas II”. Protagonizó uno de los hitos en la historia del Complejo Industrial de Puertollano como fue la ampliación del pantano del Montoro, que abastece de agua la instalación industrial.

“En el año 68 – recuerda – se amplió el pantano, tenía unas compuertas de lentejas, se puso una recta”. Las obras durante tres meses. En general, dice, en el Complejo Industrial trabajaban diariamente casi 3.000 personas. “Cuando empezó la refinería – asegura – tenían que ir con autobuses, iban a los pueblos a Calzada de Calatrava, Aldea del Rey, Argamasilla”.

Y también nos cuenta anécdotas. El Rey Juan Carlos II visitó el Complejo Industrial en el año 78. “Nos dijeron – cuenta Gerónimo -  que no saliéramos a ver al rey y nos escapamos y nos pusimos en primera fila”. Al día siguiente, la portada del ABC daba fe de la “travesura”.  Recuerda, con cierta nostalgia, la juventud, porque a pesar del trabajo y de que a veces, fuera duro, “nos juntábamos ocho o diez chavales jóvenes y lo pasábamos bastante bien”, finaliza.

Un profesor y un alumno en un demo day

14 de marzo, Demo Day

Los estudiantes de FP nos muestran el trabajo realizado junto con voluntarios de Repsol fruto de un proyecto innovador de emprendimiento.
Estudiantes frente a un ordenador

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